- Las duchas nocturnas ayudan a la termorregulación, ayudando al cuerpo a enfriarse y enviando señales al cerebro para iniciar el sueño. - El momento óptimo para una ducha nocturna es de 1 a 2 horas antes de acostarse. - La limpieza nocturna elimina los contaminantes diarios, evitando el efecto de 'transferencia de contaminantes' a la ropa de cama y reduciendo la irritación de la piel. - Las duchas matutinas solo proporcionan un estado de alerta superficial y no abordan las necesidades de recuperación biológica. - Mantener un ambiente fresco en el dormitorio (18-20°C) favorece aún más el proceso natural de enfriamiento del cuerpo.